GLADIUS  (44)
ISSN-L: 0436-029X, eISSN: 1988-4168
https://doi.org/10.3989/gladius.2024.410

La panoplia celtíbera del Turó del Vent (Llinars del Vallès): un nuevo fragmento de casco hispano-calcídico en el nordeste peninsular

The Celtiberian panoply of Turó del Vent (Llinars del Vallès): a new fragment of a Hispano-Chalcidian helmet in the Northeastern peninsula

 

INTRODUCCIÓN

 

El Museo de Granollers (Barcelona) conserva entre sus fondos el conjunto de materiales arqueológicos que aparecieron durante la campaña arqueológica de 1984 en el Turó del Vent (Llinars del Vallès, Barcelona), una intervención que desgraciadamente se publicó de manera muy fragmentada (Bosch et alii, 1985Bosch, J.; Mataró, M.; Pardo, J.; Pàmies, A.; Llorens, J. M.; Rueda, M.; Serrat, I. y Enrich, R. (1985): Turó del Vent. Memòria. Memòries d’Intervenció Arqueològica 721. Barcelona, Generalitat de Catalunya.; 1986Bosch, J.; Mataró, M.; Pardo, J.; Pàmies, A.; Llorens, J. M.; Rueda, M.; Serrat, I. y Enrich, R. (1986): «Resultats de les excavacions arqueològiques portades a terme al Turó del Vent (Llinars del Vallès, Vallès Oriental)». Tribuna d’Arqueologia 1985, 121-132.) y que actualmente todavía sigue en buena parte inédita. Parte de los materiales fueron estudiados por un equipo dirigido por Joan Sanmartí, de la Universidad de Barcelona, a principios de los noventa. De este amplio trabajo solo se publicó un artículo centrado exclusivamente en el estudio del conjunto de materiales áticos procedentes del yacimiento (Sanmartí et alii, 1995Sanmartí, J.; Àlvarez, R. y Asensio, D. (1995): «La cerámica ática del yacimiento del Turó del Vent (Llinars del Vallès, Vallès Oriental, Barcelona) conservada en el Museo Municipal Joan Pla i Gras». Verdolay, 7: 187-197.). También se aprovechó para inventariar y dibujar una parte de los materiales cerámicos y, principalmente, no cerámicos más singulares, como los metales, la pasta vítrea, la industria ósea y un conjunto significativo de restos líticos. Uno de nosotros (R. Álvarez), documentó un conjunto de más de cincuenta piezas que todavía siguen inéditas. Recientemente, revisando esas láminas, se identificó la carrillera del casco hispano-calcídico, que en su día había sido atribuida erróneamente a un yelmo de tipo Montefortino.

El interés de esta pieza es relevante porque es la única, junto con un fragmento de frontal de las Pedres de la Barbada (Castellón), identificada hasta el momento en el territorio del nordeste peninsular (Fig. 1). La relevancia del hallazgo se suma al hecho de que en la misma campaña de 1984 también se encontraron dos puñales celtíberos únicos en el territorio catalán. Estos puñales ya fueron estudiados y publicados en su día por E. Sanmartí (Sanmartí-Grego, 1994Sanmartí-Grego, E. (1994): «Dos punyals celtibèrics procedents del poblat ibèric del Turó del Vent (Llinars del Vallès, Vallès Oriental, Barcelona)». Lauro, revista del Museu de Granollers, 6: 3-8.). En una revisión posterior, se detectó que uno de los ejemplares, el mejor conservado, había sido atravesado con un clavo de hierro que inutilizaba la hoja y la funda, probablemente con la intención de ser expuesto como arma-trofeo (Rovira-Hortalà, 1999Rovira Hortalá, M. C. (1999): «Las armas-trofeo en la cultura ibérica: pautas de identificación e interpretación». Gladius, XIX: 13-32. 10.3989/gladius.1999.12). A continuación, procederemos a describir la carrillera, a contextualizarla y a discutir su cronología. Aprovecharemos este trabajo para presentar otros elementos metálicos hallados en las últimas excavaciones, principalmente aquellos relacionados con elementos de carácter militar. Finalmente, plantearemos algunas reflexiones sobre la presencia de este material de origen celtíbero en el territorio layetano.

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  Elaboración propia.
Figura 1 Mapa de dispersión de los cascos conocidos: 1. Turó del Vent (Llinars del Vallès), 2. Pedres de la Barbada (Benicarló, Castelló), 3. Alto Chacón (Teruel, Teruel), 4. Los Canónigos (Arcas del Villar, Cuenca). 5. Contrebia Carbica (Villas Viejas, Cuenca), 6. Aratis (Aranda del Moncayo, Zaragoza), 7. Deza (Deza, Soria), 8. Numancia (Garray, Soria), 9. La Fuentona (Muriel de la Fuente, Soria), 10. La Osera (Chamartín, Ávila) y 11. Montagna di Ramacca (Catania, Sicilia). Elaboración propia.

EL TURÓ DEL VENT: UN NÚCLEO DE ACTIVIDAD ECONÓMICA EN LA LAYETANIA

 

Situación y antecedentes

 

El Turó del Vent se encuentra a poco más de 40 km al noreste de la ciudad de Barcelona, en el macizo del Montnegre y el Corredor, que pertenecen a su vez a la Serralada Litoral Catalana. El yacimiento está situado en la cima de una pequeña elevación de 384 msnm. Desde allí se domina una parte de la depresión prelitoral catalana, la correspondiente al tramo de la comarca del Vallès Oriental. Su situación estratégica permite controlar el principal eje de comunicación de la zona durante la antigüedad, ya que por el fondo del valle discurre la antigua via Heraklea, que atravesaba todo el levante peninsular. El hábitat se asienta sobre una plataforma alargada, de 260 m de largo y 40 m de ancho (1,5-2 ha), orientada de noreste a suroeste, y delimitada por unos desniveles no muy pronunciados en los que aún se pueden ver los bancales para viña que se extienden por las laderas de la montaña, construidos antes de que la filoxera, a finales del siglo XIX, acabara con este cultivo. El yacimiento está actualmente atravesado por la carretera que une Can Bordoi con el Santuario del Far, afectando significativamente toda su parte central (Fig. 2).

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  Elaboración propia.
Figura 2 Situación y planta del yacimiento. Elaboración propia.

A finales del siglo XIX, F. Carreras Candi (1903Carreras Candi, F. (1903): «Excursió als orígens de la riera d’Argentona (rectificació)». Butlletí del Centre Excursionista de Catalunya, 106, 241-251.: 84) visita por primera vez el yacimiento y lo identifica como un hibernacula1Carrera Candi describe el emplazamiento con sus torres circulares y su extensa muralla. Define el yacimiento como hibernacula sin detallar el motivo de su interpretación. Con posterioridad, otros investigadores como J. de C. Serra Ràfols (1928Serra-Ràfols, J. de C. (1928): Forma Conventus Tarraconensis. Baetulo-Blanda. I. Barcelona, Institut d'Estudis Catalans Secció Històrico-Arqueològica., 1927-1931Serra-Ràfols, J. de C. (1927-1931): «Llocs d’habitació ibèrics de la Costa de Llevant». Anuari de l’Institut d’Estudis Catalans, VIII, 41-54., 1942Serra-Ràfols, J. de C. (1942): «El poblamiento de la Maresma o Costa de Levante en época anterromana». Ampurias, IV: 232-235.), desde Barcelona, M. Ribas (1934Ribas, M. (1934): Orígen i fets històrics de Mataró, Mataró, Minerva.), desde Mataró o J. Estrada (1955Estrada, J. (1995): Síntesis arqueológica de Granollers y sus alrededores. Granollers, Publicacions del Museu de Granollers.), desde Granollers, también lo visitaron e identificaron el yacimiento como una estación ibérica y romana. Las primeras intervenciones las llevó a cabo un aficionado local, Joan Pla i Gras, de Llinars del Vallès, quien recuperó materiales durante las obras de ampliación de la carretera en los años setenta. Los resultados de estos trabajos nunca se llegaron a publicar y los materiales recuperados pasaron a formar parte de su colección privada. Al enterarse de estas actividades ilícitas, el Instituto de Arqueología y Prehistoria de la Diputación de Barcelona promovió durante el año 1981 una campaña arqueológica con el fin de salvaguardar los restos previamente localizados (López et alii, 1982López, A.; Rovira, J y Sanmartí, E. (1982): Excavaciones en el poblado layetano del Turó del Vent. Llinars del Vallès. Campañas 1980 y 1981. Monografies Arqueològiques, 3. Barcelona, Diputació de Barcelona, Institut de Prehistòria i Arqueología.) y así frenar las actividades furtivas. En 1984 el yacimiento se benefició del Pla de Solidaritat contra l’Atur, una iniciativa de la recién restaurada Generalitat de Catalunya para frenar el desempleo, que permitió excavar distintos yacimientos durante un período largo de tiempo. En el Turó del Vent se realizó una campaña de siete meses dirigida por un extenso equipo de arqueólogos que excavó sistemáticamente una parte del yacimiento, delimitó su extensión y realizó sondeos con el fin de establecer su secuencia cronológica (Bosch et alii, 1985Bosch, J.; Mataró, M.; Pardo, J.; Pàmies, A.; Llorens, J. M.; Rueda, M.; Serrat, I. y Enrich, R. (1985): Turó del Vent. Memòria. Memòries d’Intervenció Arqueològica 721. Barcelona, Generalitat de Catalunya., 1986Bosch, J.; Mataró, M.; Pardo, J.; Pàmies, A.; Llorens, J. M.; Rueda, M.; Serrat, I. y Enrich, R. (1986): «Resultats de les excavacions arqueològiques portades a terme al Turó del Vent (Llinars del Vallès, Vallès Oriental)». Tribuna d’Arqueologia 1985, 121-132.). Durante un período largo de tiempo no se volvieron a realizar intervenciones programadas en el yacimiento. En años posteriores, se publicaron algunos estudios parciales (Sanmartí et alii, 1995Sanmartí, J.; Àlvarez, R. y Asensio, D. (1995): «La cerámica ática del yacimiento del Turó del Vent (Llinars del Vallès, Vallès Oriental, Barcelona) conservada en el Museo Municipal Joan Pla i Gras». Verdolay, 7: 187-197.; Oliva, 2000Oliva, M. A. (2000): «La Ramaderia del Poblat ibèric del Turó del Vent». C.Mata y G.Pérez Jordà, Ibers. Agricultors, artesans i comerciants, III Reunió sobre Economia en el Món Ibèric. Saguntum-PLAV, Extra-3: 163-166.; Menéndez, 2017Menéndez, P. (2017): Estudi de tres conjunts ceràmics de la intervenció arqueològica de 1984 al Turó del Vent (Llinars del Vallès, Vallès Oriental). Treballs Finals de Grau Arqueologia, Facultat de Geografia i Història, Universitat de Barcelona.). En el año 2017 se retomaron las intervenciones en el lugar (Menéndez y Sobrevia, 2019Menéndez, P. y Sobrevia, E. (2019): «El Turó del Vent (Llinars del Vallès, Vallès Oriental): un nucli d’activitat econòmica especialitzada a la Laietània». Laietania, 20:113-123., 2024Menéndez, P. y Sobrevia, E. (2024): «El parque de El Montnegre y el Corredor y el Turó del Vent: un ejemplo de gestion e investigación». M. P.Palomar (coord..), Gestión y uso de los espacios naturales protegidos españoles. València, Tirant Humanidades: 345-368.). El objetivo del nuevo equipo era aportar una nueva visión del yacimiento y ampliar las perspectivas de estudio, todo ello en el marco de un contexto territorial amplio. Finalmente, todo culminó con su integración en un ambicioso proyecto: Dinámicas de ocupación i vertebración del territorio a la Laietania Central i Septentrional (s. VI-II a. C.) de la asociación Laietania, Arqueologia i Patrimoni, financiado por el Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya. Entre sus objetivos, aparte de las intervenciones arqueológicas y campañas de restauración y consolidación, el proyecto contempla una revisión sistemática de los materiales depositados en el Museo de Granollers y de los que todavía forman parte de la colección particular de Joan Pla, en Llinars del Vallès.

Descrititleción del yacimiento

 

La carretera que atraviesa el yacimiento lo divide en dos zonas: la zona A, que se ubica al norte, donde las excavaciones de los ochenta documentaron una cisterna rectangular compartimentada2La apariencia actual de la cisterna es de planta oval, pero se debe a la erosión del sablón (granito descompuesto). El fondo de la cisterna presenta una forma rectangular. y un extenso campo de silos. Esta cisterna se identificó primero como una torre (López et alii, 1982López, A.; Rovira, J y Sanmartí, E. (1982): Excavaciones en el poblado layetano del Turó del Vent. Llinars del Vallès. Campañas 1980 y 1981. Monografies Arqueològiques, 3. Barcelona, Diputació de Barcelona, Institut de Prehistòria i Arqueología.) ya que presenta una compartimentación en una de sus esquinas. Las dimensiones en planta de esta cisterna son de 8 × 10 m y conserva una profundidad de 7 m. Su construcción está fechada en el siglo III a. C. En la zona B se localizan los principales restos constructivos del hábitat. En este sector se han centrado las recientes excavaciones que han permitido establecer las distintas fases de ocupación.

La primera ocupación se sitúa entre finales del siglo IV a. C. e inicios del siglo III a. C., aunque durante la excavación de Joan Pla i Gras se recuperaron materiales del siglo V a. C., entre los que destacan fragmentos de un borde de copa Castulo Cup y de una cratera de figuras rojas. Durante las excavaciones de 1984 y de 1990 llevadas a cabo en el próximo yacimiento de Castellvell, separado del Turó del Vent por tan solo 900 m, se documentaron facies más antiguas, de ahí que se considere a este como un primer hábitat más antiguo (Bosch et alii, 1986Bosch, J.; Mataró, M.; Pardo, J.; Pàmies, A.; Llorens, J. M.; Rueda, M.; Serrat, I. y Enrich, R. (1986): «Resultats de les excavacions arqueològiques portades a terme al Turó del Vent (Llinars del Vallès, Vallès Oriental)». Tribuna d’Arqueologia 1985, 121-132., 131; Tenas, 1990Tenas, M. (1990): Memòria de la intervención d’urgència efectuada al jaciment ibéric de Castellvell. Memòries d’Intervenció Arqueològica 7131, Generalitat de Catalunya.). En el Turó del Vent no se ha documentado todavía ningún nivel en posición estratigráfica clara que pueda atribuirse al período ibérico antiguo. Los restos constructivos de la primera fase (350-275 a. C.) identificada hasta ahora corresponden a un foso, de 2,5 m de profundidad, que atraviesa el extremo meridional de noroeste a sureste. De este momento también conocemos contextos que provienen de rellenos de amortización de silos, con cerámicas áticas, barnices negros del grupo de las pequeñas estampillas y ánforas púnicas tipo T-8.1.1.1 y T-4.2.1.5 de J. Ramon.

A partir de mediados del siglo III a. C. el yacimiento se transforma radicalmente, haciéndose efectiva la construcción del núcleo fortificado y que se pone de manifiesto a partir del hallazgo de un tramo de muralla con un posible acceso centrado y flanqueado por una torre cuadrangular en el extremo sur. Las recientes excavaciones de la torre han permitido documentar contextos más fiables para la datación del asentamiento fortificado. La construcción del dispositivo defensivo habría que fecharlo en torno del 275 a. C., por la presencia de materiales del taller de Rosas y la ausencia de Campaniense A en la trinchera de cimentación. Esta fase constructiva la hemos denominado Fase 2A, y es en este momento cuando se intensifican las actividades económicas.

En el interior del recinto fortificado se han documentado varias estancias, con un uso aún impreciso. En la parte central se halló una habitación de grandes dimensiones y en el norte un edificio con cinco estancias, que había sido seccionado al construir la carretera moderna. Existen dos módulos de habitación distintos, determinados por el grosor de los muros y caracterizados por dos edificios exentos de reducido tamaño. Una gran parte de la plataforma es un espacio abierto, ocupado mayoritariamente por silos destinados al almacenamiento de excedente agrícola, pero también por estructuras de combustión tipo hornos y centenares de agujeros de poste.

Esta remodelación de mediados del siglo III a. C. debe ser entendida como un cambio de paradigma en el volumen de la demanda que requiere el estamento político territorial asentado en la capital Ilduro (Cabrera de Mar). Los pueblos de la costa central catalana se configuran como verdaderos estados, con una economía centralizada y con distintas aldeas y pueblos dependientes (Asensio et alii, 1998Asensio, D.; Belarte, M.C.; J.; Sanmartí, J. y Santacana, J. (1998): «Paisatges ibèrics. Tipus d’assentaments i formes d’ocupació del territori a la costa central de Catalunya durant el període ibèric ple». C.Aranegui (ed.), Actas del Congreso Internacional Los iberos. Príncipes de Occidente. Barcelona, Fundació Caixa de Pensions: 373-385.). Durante el Ibérico pleno se constata un crecimiento demográfico por el aumento de núcleos de población disperso en esta cronología, la aparición de nuevos asentamientos o reformas de ampliación de los núcleos preexistentes, como nuestro caso, implica necesariamente el desarrollo de un sistema administrativo piramidal complejo (Sanmartí et alii, 2006Sanmartí, J.; Asensio, D.; Belarte, M. C.; Martín, A. y Santacana, J. (2006): «La iberització a la Catalunya costanera i central». M. C.Belarte y J.Sanmartí (eds.), De les comunitats locals als Estats Arcaics: la formació de les societats complexes a la Costa del Mediterrani Occidental. Homenatge a Miquel Cura, Actes de la III Reunió Internacional d’Arqueologia de Calafell, Arqueomediterrania , 9. Barcelona, Dept. Prehistoria, Historia Antigua y Arqueología: 145-163.). Otros argumentos para defender la transformación de la sociedad serían el incremento del número de epígrafes escritos, el mayor volumen de excedentes cerealísticos, las diferencias arquitectónicas entre edificios de un mismo núcleo o la naturaleza de los materiales de importación.

A partir del 225 a. C. el Turó del Vent intensifica su capacidad productiva y de almacenamiento, aumentando el volumen y la cantidad de silos, de hornos para el trabajo metalúrgico y de las labores textiles. Este momento, que hemos denominado Fase 2B, perdurará hasta el primer tercio del siglo II a. C., cuando el asentamiento comienza a abandonarse de forma paulatina. En algunos puntos todavía se documenta alguna frecuentación posterior y una breve ocupación entre finales del siglo VIII y la primera mitad del IX d. C., documentada por la presencia de una necrópolis altomedieval.

El núcleo ibérico del Turó del Vent con toda seguridad dependió de la cercana ciudad layetana de Ilduro (Cabrera de Mar, Barcelona), un núcleo todavía mal conocido y al que se atribuye una extensión de unas 9 hectáreas. Desgraciadamente, se conocen poco las fases coincidentes con el Turó del Vent, a excepción de un edificio encontrado durante las excavaciones de 1984, calificado como singular, y de parte del sistema defensivo (Zamora, 2007Zamora, D. (2007): «L’oppidum de Burriac. Centre del poder polític de la Laietània ibérica». Laietania, 17: 420.). El Turó del Vent tuvo un importante papel económico, las excavaciones recientes están poniendo al descubierto zonas dedicadas exclusivamente a las labores productivas y de transformación (Menéndez y Sobrevia, 2023Menéndez, P. y Sobrevia, E. (2023): «Els materials arqueològics de les darreres campanyes al Turó del Vent (Llinars del Vallès): Noves dades per a la interpertació». Laietania, 24: 55-78).

Quizás la actividad más evidente y mejor conocida tuvo que ver con el almacenamiento y distribución de cereales, como se puede deducir por la gran cantidad de silos identificados en su interior, aunque también se encuentran otras concentraciones en las laderas y cerros aledaños. Los silos tienen una profundidad media de entre 1,5 y 2,5 m, la mayoría son de perfil ovoide o hemisférico. Hasta el momento se han excavado unas ochenta estructuras de este tipo, aunque la mayoría corresponden a la última fase.

Se han documentado dos grandes estructuras de combustión con sus correspondientes yunques de piedra asociados y que interpretamos como zonas metalúrgicas para el trabajo del hierro. También se han documentado más de una veintena de crisoles para la fundición de bronce, la mayoría vitrificados y con restos de fundición todavía adheridos, escorias de reducción de hierro y lajas de esquisto y otros útiles líticos, seguramente usados para la trituración de mineral.

El trabajo textil también es otra de las actividades de producción propias del emplazamiento. Hay documentadas un total de 450 pesas de telar3Esta cantidad corresponde al número aproximado de ejemplares documentados hasta la fecha. Durante las excavaciones recientes se han recuperado 176 individuos enteros. Pero se han contabilizado 280 pesos de telar más procedentes de los depósitos de las intervenciones de los años ochenta (Museu Arqueològic de Catalunya, Museu de Granollers y Col·lecció Joan Pla)., todas de unas dimensiones similares, así como una cincuentena de fusayolas. Todo apunta a que el lugar se estaba especializando en la producción de tejido, a partir del siglo IV a. C. pero sobre todo a partir de finales del siglo III a. C., momento álgido de esta actividad. El topónimo medieval de Llinars puede estar ligado con la producción de lino en la zona, el nombre derivaría de Linum y del sufijo -arias, es decir, un lugar donde se cultivaba lino. Además, la cisterna en la parte central del cerro y las canalizaciones localizadas podrían estar relacionados con el proceso del enriado de las fibras del lino.

Los recientes estudios sobre poblamiento en el territorio de la Layetania ibérica diferencian dos modelos de asentamiento, según sean costeros o interiores (Zamora et alii, 2001Zamora, D.; Pujol, J.; García, J. y Cela, X. (2001): «El poblament a la Laietània Central i Septentrional durant el període ibèric ple. Una proposta d’organització territorial», A.Martín; R.Plana, Territori polític i territori rural durant l’Edat del Ferro a la Mediterrània occidental. Actes de la Taula Rodona Celebrada a Ullastret del 25 al 27 de maig de 2000. Monografies d’Ullastret, 2. Ullastret, Museu d’Arqueologia de Catalunya, 203-226.: 223-224). El Turó del Vent se localiza en el interior, en una cota baja, y en un lugar bien comunicado por el paso de Can Bordoi, que permitiría almacenar en él los recursos cerealísticos de la llanura vallesana, y posteriormente conducirlos hacia la capital, Burriac, a escasos 10 km a través de la riera de Argentona.

Los conflictos que sacuden al levante peninsular durante este momento transforman necesariamente las dinámicas internas que habían desarrollado las sociedades indígenas, y que evidentemente también afectan a la Layetania. Después de la derrota cartaginesa en el año 241 a. C., los bárquidas comienzan la expansión por el sur de Iberia, y las sociedades ibéricas empiezan a adaptarse y prepararse para un posible nuevo conflicto, mejorando las fortificaciones y acumulando recursos.

LOS CASCOS HISPANO-CALCÍDICOS O CELTÍBERICOS

 

Este tipo de yelmo es un elemento defensivo único en el mundo protohistórico de la Península Ibérica, tanto por su significado como la cantidad de ejemplares documentados. Este tipo de material militar tan bien conservado no es habitual ni en contextos de habitación ni en las necrópolis. La producción y difusión de estos cascos se ha datado entre los siglos IV y II a. C. (Graells et alii, 2014aGraells, R.; Lorrio, A. J. y Quesada, F. (2014a): Cascos hispano-calcídicos. Símbolo de las elites guerreres celtibéricas. Kataloge Vor-und Frügeschuchtli-che Raltertümer 46. Mainz: Römisch-Germanisches Zentralmuseum.: 170). Están fabricados en bronce y se componen de carrilleras laterales, protecciones en la nuca y en la nariz y tienen soportes para fijar crestas y soportes laterales para plumas y otros elementos metálicos como cuernos o alas.

Los primeros fragmentos descubiertos de este tipo de casco se remontan a la década de los años treinta del siglo XX, como los hallazgos de A. Schulten en El Castillejo, uno de los campamentos que rodean Numancia (Graells et alii, 2015Graells, R.; Lorrio, A. J. y Pérez, M. (2015): «A new Hispano-chalcidian helmet fragment from Castillejo (Prov. Soria) in the RGZM». Archäologisches Korrespondenzblatt, 1: 91-104) y otro en la tumba 201 de la Necrópolis vetona de La Osera recuperado por J. y E. Cabré (Lorrio et alii, 2016Lorrio, A. (2016): «La guerra y el armamento celtibérico: estado actual». R.Graells, y D.Marzoli (eds.), Armas de la Hispania preromana Actas del Encuentro Armamento y arqueología de la guerra en la Península Ibérica prerromana (s. VI-I a.C.): problemas, objetivos y estrategias. Mainz, Verlag des Römisch-Germanischen Zentralmuseums: 229-337: 249). Se produjeron otros hallazgos fortuitos entre los años setenta y ochenta que se estudiaron posteriormente, como los casos de la necrópolis de Numancia (Jimeno et alii, 2004Jimeno, A.; Torre, J. I. de la; Berzosa, R. y Martínez, J. P. (2004): La necrópolis celtibérica de Numancia. Memorias Arqueología en Castilla y León, 12. Salamanca, Junta de Castilla y León.) o el de Los Canónigos (Quesada y Valero, 2011Quesada, F. y Valero, M. A. (2011): «Un casco variante del Grupo Italo-Calcídico en la Necrópolis de los Canónigos, Arcas del Villar (Cuenca)». Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad Autónoma de Madrid, 37-38: 349-386.).

Sin embargo, este tipo de piezas pasaron a ocupar páginas en la prensa escrita desde que se dio a conocer el expolio continuado que se venía produciendo desde los años ochenta en la población aragonesa de Aranda del Moncayo por parte de un vecino. Un total de 18 cascos fueron vendidos fuera del Estado para acabar, después de un intrincado periplo por Europa, en la colección privada de A. Guttmann, un conocido coleccionista alemán de armas antiguas (Graells et alii, 2014aGraells, R.; Lorrio, A. J. y Quesada, F. (2014a): Cascos hispano-calcídicos. Símbolo de las elites guerreres celtibéricas. Kataloge Vor-und Frügeschuchtli-che Raltertümer 46. Mainz: Römisch-Germanisches Zentralmuseum.). Todas estas piezas, perfectamente conservadas (y restauradas) provenían con seguridad del yacimiento de Castejón (Aranda del Moncayo, Zaragoza), que tradicionalmente se ha relacionado con la antigua ciudad de Aratis (Fatás y Romeo, 2021Fatás, L y Graells, R. (2021): «08. Aratis: más allá de un nombre». R.González, y R.Graells, El retorno de los cascos celtibéricos de Aratis. Un relato inacabado. Zaragoza, Gobierno de Aragón, 107-126.) y que recientemente es objeto de excavaciones programadas (Chordá, et alii, 2022Chordá, M.; Gutiérrez, F. J. y Pérez, J. (2022): «Primera campaña de excavaciones en Aratis (Aranda de Moncayo)». J. I.Lorenzo y J. M.Rodanés (coords.), Actas IV Congreso de Arqueología y Patrimonio Aragonés, 9 y 10 de diciembre de 2021, Homenaje a Pilar Utrilla Miranda. Zaragoza, Colegio Oficial de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras y en Ciencias de Aragón: 159-168.).

La vuelta a casa de parte de los cascos fue precedida por un completo estudio que ayudó a determinar su origen, morfología, contexto e implicaciones sociales, y que actualmente constituye una obra de referencia fundamental para el conocimiento de este tipo de piezas (Graells et alii, 2014aGraells, R.; Lorrio, A. J. y Quesada, F. (2014a): Cascos hispano-calcídicos. Símbolo de las elites guerreres celtibéricas. Kataloge Vor-und Frügeschuchtli-che Raltertümer 46. Mainz: Römisch-Germanisches Zentralmuseum.).

A raíz de los estudios relacionados con este tipo de cascos, se generó una revisión de los fondos en distintos yacimientos celtibéricos que permitieron sacar a la luz nuevos fragmentos, a los que hay que añadir el fragmento localizado en el Turó del Vent. Por su estado de conservación, quizás el más paradigmático es el ejemplar de Muriel de la Fuente (Graells y Lorrio, 2013aGraells, R. y Lorrio, A. J. (2013a): «El casco celtibérico de Muriel de la Fuente (Soria) y los hallazgos de cascos en las aguas en la Península Ibérica». Complutum 24.1: 151-173. 10.5209/rev_cmpl.2013.v24.n1.42329), una ofrenda ritual hallada en contexto fluvial (Graells y Lorrio, 2013bGraells, R. y Lorrio, A. J. (2013b): «De cuando L’elmo nel fiume si lasciò cadere… El casco como ofrenda a las aguas de Muriel de la Fuente (Soria)». Ll.Pons (ed.), XI Coloquio Internacional de Lenguas y Culturas prerromanas de la Península Ibérica. Valencia, 24-27 octubre 2012. Zaragoza, Institución Fernando el Católico: 661-673.). También fueron localizados dos fragmentos de protector nasal, uno en el mismo Aratis y otro en el oppidum de Contrebia Carbica en Cuenca (Fatás et alii, 2014Fatás, L.; Graells, R.; Lorrio, A. J. y Romeo, F. (2014): «Dos nuevos cascos hispano-calcídicos en contexto urbano: los oppida celtibéricos de Aratis (Aranda de Moncayo, Zaragoza) y Contrebia Carbica (Villas Viejas, Cuenca)». BSAA LXXX: 13-51.). El fragmento de frontal aparecido durante una prospección subacuática en 1989 cerca de Pedres de la Barbada (Castelló) se identificó primero como un casco romano de tipo Montefortino (Fernández, 1990-1991Fernández, A. (1990-1991): «El yacimiento submarino de “piedras de la Barbada” (Benicarló-Castellón). Campanya 1989». Cuadernos de Prehistoria y Arqueología Castellonenses, 15: 401-417.: 413) aunque con posterioridad se atribuyó a un casco de tipo celtibérico (Graells et alii, 2014aGraells, R.; Lorrio, A. J. y Quesada, F. (2014a): Cascos hispano-calcídicos. Símbolo de las elites guerreres celtibéricas. Kataloge Vor-und Frügeschuchtli-che Raltertümer 46. Mainz: Römisch-Germanisches Zentralmuseum.: 174).

Finalmente, cabe destacar un último fragmento de casco procedente del yacimiento siciliano de Montagna di Ramacca, un asentamiento sículo ubicado en el extremo occidental de Catania. Se trata de un fragmento de paragnátide aparecido en contexto arqueológico en las excavaciones del año 1982, se le atribuye una cronología de siglo IV a. C. (González y Graells, 2021: 101-103).

LA PARAGNÁTIDE ENCONTRADA EN EL TURÓ DEL VENT

 

Contexto del hallazgo

 

La pieza objeto de estudio fue encontrada en el interior de la zona de hábitat del Turó del Vent durante las excavaciones que se llevaron a cabo entre febrero y septiembre de 1984. Se documentó en el nivel 31, dentro del cuadro 511 (84TV511031), aunque desafortunadamente no se puede detallar en qué tipo de estructura se halló, pues el informe técnico de la intervención es impreciso (Bosch et alii, 1985Bosch, J.; Mataró, M.; Pardo, J.; Pàmies, A.; Llorens, J. M.; Rueda, M.; Serrat, I. y Enrich, R. (1985): Turó del Vent. Memòria. Memòries d’Intervenció Arqueològica 721. Barcelona, Generalitat de Catalunya.: 27-28). Se desconoce la composición y el volumen de los materiales de esta estructura y cuadro, sin que se pueda concretar más el contexto arqueológico del hallazgo. El sistema de registro usado para la excavación fue algo complejo y confuso, a falta de imágenes o secciones resulta difícil relacionar los cuadros de excavación con las estructuras documentadas.

Sin embargo, se sabe que se envió al Museo de Granollers un conjunto de materiales para restaurar (Bosch et alii, 1985Bosch, J.; Mataró, M.; Pardo, J.; Pàmies, A.; Llorens, J. M.; Rueda, M.; Serrat, I. y Enrich, R. (1985): Turó del Vent. Memòria. Memòries d’Intervenció Arqueològica 721. Barcelona, Generalitat de Catalunya.: 136), y que de esta unidad estratigráfica solo se destaca una “lámina de hierro” que creemos que podría tratarse de la carrillera.

En el inventario del mismo cuadro, aunque de niveles superiores (84TV511018), aparecieron otros elementos metálicos que también fueron enviados para su restauración, entre ellos una moneda (actualmente en paradero desconocido), otros elementos de hierro decorados (Bosch et alii, 1985Bosch, J.; Mataró, M.; Pardo, J.; Pàmies, A.; Llorens, J. M.; Rueda, M.; Serrat, I. y Enrich, R. (1985): Turó del Vent. Memòria. Memòries d’Intervenció Arqueològica 721. Barcelona, Generalitat de Catalunya.: 135) y uno de los dos ejemplares de puñal celtibérico (Sanmartí-Grego, 1994Sanmartí-Grego, E. (1994): «Dos punyals celtibèrics procedents del poblat ibèric del Turó del Vent (Llinars del Vallès, Vallès Oriental, Barcelona)». Lauro, revista del Museu de Granollers, 6: 3-8.: 4).

Descripción morfológica y tipológica

 

El fragmento recuperado corresponde a una paragnátide derecha de un casco del tipo hispano-calcídico, asimilable quizás al tipo G2a, de contornos más redondeados (Graells et alii, 2014bGraells, R.; Lorrio, A. J. y Quesada, F. (2014b): «Los Cascos protohistóricos de Aranda del Moncayo. Una necesidad científica y patrimonial». M.Chordá, F.Burillo (coords.), VII Simposio sobre Celtíberos: Nuevos hallazgos, nuevas interpretaciones, Daroca, 20-22 de marzo de 2012. Zaragoza, Fundación Segeda – Centro de Estudios Celtibéricos de Segeda – Instituto de Investigación y Desarrollo Rural Serranía Celtibérica – IFC, 213-222.: 140) (Fig. 3). No se ha realizado ningún tipo de estudio metalográfico en nuestro ejemplar, pero aparentemente se trata de bronce bien conservado, ahora con una capa de color verde fruto de la restauración y posterior oxidación.

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  Elaboración propia.
Figura 3 Imagen de la paragnátide: exterior (izquierda) e interior (derecha). Elaboración propia.

Mide 17 cm de largo y 6,7 cm de ancho, por la parte de la pletina y 3,2 cm por la parte del barboquejo. Se aprecia un orificio que corresponde al sistema de anclaje, para instalar la correa de sujeción o barboquejo en el ángulo dorsal de la carrillera, de 6 mm de diámetro. Dos agujeros más son seguramente para remaches laterales, uno de ellos en la parte más distal de la paragnátide (que aún aparece con el remache en el dibujo realizado en los noventa por R. Álvarez) (Fig. 4) y el otro en la parte posterior de la bisagra, seguramente para sujetar la pletina. Tampoco conserva el ribete lateral que circunvala la carrillera, en el caso de que hubiera.

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  Elaboración propia.
Figura 4 Dibujo de la paragnátide. Elaboración propia.

Por desgracia, no se puede apreciar con detalle el sistema de bisagras debido a su estado, aunque parece entreverse el sistema de palas para la fijación. De hecho, aún se puede apreciar la marca de desgaste en el sitio donde debería ir fijada la pletina. No hay evidencias de que hubiera estado decorado.

Es difícil poder adscribir esta paragnátide a un grupo tipológico concreto. Es verdad que las carrilleras tienen un carácter muy revelador, pero la ausencia de ribete no permite aproximarnos con precisión al tipo de casco (Graells et alii, 2014bGraells, R.; Lorrio, A. J. y Quesada, F. (2014b): «Los Cascos protohistóricos de Aranda del Moncayo. Una necesidad científica y patrimonial». M.Chordá, F.Burillo (coords.), VII Simposio sobre Celtíberos: Nuevos hallazgos, nuevas interpretaciones, Daroca, 20-22 de marzo de 2012. Zaragoza, Fundación Segeda – Centro de Estudios Celtibéricos de Segeda – Instituto de Investigación y Desarrollo Rural Serranía Celtibérica – IFC, 213-222.: 178-186). Pero creemos que correspondería a uno de los estilos clásicos, entre los grupos 2 y 3, precisamente por la forma redondeada de la carrillera tipo G2a.

Cuestiones cronológicas entorno a la Carrillera

 

Aunque el contexto del hallazgo no es muy preciso, parece que podría estar situado entre los últimos decenios del siglo III a. C. o principios del II a. C. Los materiales del cuadro 511 apuntan a esta cronología, con la presencia cerámica Campaniana A, unos pocos individuos de kalathos, ánforas púnico-ebusitanas del tipo T-8.1.3.1 de Joan Ramon (1995Ramon, J. (1995): Las ánforas fenicio-púnicas del Mediterráneo central y occidental. Col·lecció Instrumenta, 2. Barcelona, Publicacions de la Universitat de Barcelona.) y ánforas Greco-itálicas. Esta dinámica es la que ya vamos encontrando en el yacimiento, donde la fase con más actividad es sin duda la que comprende entre el 225 y 175 a. C. (Asensio, 2019Asensio, D. (2019): Economia i societat dels pobles ibèric de l’àrea catalana a través de l’estudi dels conjunts ceràmics (segles VI-II aC). Tesis doctoral, Universitat de Barcelona.: 584-632; Menéndez y Sobrevia, 2023Menéndez, P. y Sobrevia, E. (2023): «Els materials arqueològics de les darreres campanyes al Turó del Vent (Llinars del Vallès): Noves dades per a la interpertació». Laietania, 24: 55-78). El puñal biglobular, el mejor conservado, se localizó en el interior de un silo (ámbito 630) y, por lo tanto, en un contexto fiable para la datación. Los materiales del silo apuntan hacia una cronología similar (Sanmartí-Grego, 1994Sanmartí-Grego, E. (1994): «Dos punyals celtibèrics procedents del poblat ibèric del Turó del Vent (Llinars del Vallès, Vallès Oriental, Barcelona)». Lauro, revista del Museu de Granollers, 6: 3-8.: 7).

Con los elementos encontrados, también es plausible situar esta panoplia celtibérica en torno al 200 a. C. A nuestro entender, este conjunto de piezas de filiación celtibérica habría formado parte de un mismo lote, que acabó distribuido por todo el yacimiento.

MILITARIA, NUMISMÁTICA Y OTROS OBJETOS DEL TURÓ DEL VENT

 

Los materiales recuperados de las excavaciones antiguas, así como de las más recientes, apoyan la idea de que el Turó del Vent estuvo estrechamente ligado a los episodios bélicos acaecidos en torno al 200 a. C. Como ya se ha comentado anteriormente, durante el año 1984 se recuperaron dos puñales bidiscoidales celtíberos con sus correspondientes vainas (Sanmartí-Grego, 1994Sanmartí-Grego, E. (1994): «Dos punyals celtibèrics procedents del poblat ibèric del Turó del Vent (Llinars del Vallès, Vallès Oriental, Barcelona)». Lauro, revista del Museu de Granollers, 6: 3-8.). El modelo de los puñales del Turó del Vent parecen remitir a una cronología comprendida entre los siglos III y II a. C. (Kavanagh, 2008Kavanagh de Prado, E. (2008): «El puñal bidiscoidal peninsular: tipología y relación con el puñal militar romano (pugio)». Gladius, XXVIII: 5-85. 10.3989/gladius.2008.193: 39), aunque se podrían relacionar directamente con los acontecimientos acaecidos durante la segunda guerra púnica (García Jiménez, 2011García Jiménez, G. (2011): El armamento de Influencia La Tène en la Península Ibérica (siglos V-I a.C.). Tesis doctoral, Universitat de Girona.: 803). El primer ejemplar (Fig. 5.1) conserva aún la empuñadura, sus dos discos están decorados con círculos concéntricos. La vaina contiene aún trazas de madera debajo de las abrazaderas, donde aún van fijadas las anillas de suspensión, aunque una de ellas no está in situ. A este ejemplar le falta la contera o parte distal de la vaina. Hay que reseñar que esta pieza conserva in situ los restos de un clavo de hierro que atravesaba la vaina y la hoja (Fig. 5.2) (Rovira, 1998Rovira Hortalà, M. C. (1998): «L’exhibició d’armes i cranis enclavats en els hàbitats ibers septentrionals». Cypsela, 12: 167-182.: 171-172), lo que nos reafirma en la idea de que estos instrumentos fueron exhibidos como armas-trofeo y no como un producto fruto del intercambio comercial. La segunda pieza es un fragmento de vaina de bronce, que no conserva el puñal de hierro (Fig. 5: 3), aparentemente sus dimensiones serían superiores a las del ejemplar anterior. En este caso se pueden apreciar las dos cañas laterales bien conservadas, así como la placa metálica de protección con decoraciones también hechas a partir de círculos concéntricos. La presencia de puñales en las panoplias del noreste peninsular durante la protohistoria es un hecho poco frecuente, lo que los convierte en un hallazgo excepcional (García Jiménez, 2011García Jiménez, G. (2011): El armamento de Influencia La Tène en la Península Ibérica (siglos V-I a.C.). Tesis doctoral, Universitat de Girona.: 803). Durante esta campaña también se recuperaron otros elementos relacionados con armas, como tres hojas de cuchillos afalcatados grandes (Fig. 6.1-3), un regatón de lanza (Fig. 6.4) y un proyectil de plomo para honda o glande (Fig. 6.5). De filiación celtibérica o del área meseteña peninsular sería también un fragmento de fíbula de bronce de pie vuelto (Fig. 6.6), concretamente del tipo 7C parecidas a las de la necrópolis de Almaluez en Soria (Argente, 1994Argente, J. L. (1994): Las fíbulas de la Edad del Hierro en la Meseta Oriental. Valoración tipológica, cronológica y cultural. Excavaciones arqueológicas en España. Madrid, Ministerio de Cultura y Deporte.: 175). Es verdad que no tiene por qué ser un elemento de adscripción cultural celtíbera, porque su dispersión llega hasta el litoral y el Lenguadoc en multitud de contextos. Pero es otro elemento exógeno que se podría relacionar con esta panoplia característica del interior peninsular, aunque no sea habitual encontrarlas en contextos del 200 a. C. Entre los materiales depositados en el Museu d’Arqueologia de Catalunya, procedentes de la campaña de 1982, se encontró una espuela de caballería de bronce con el número de inventario MAC-MAC BCN-026282 (Fig. 6.8).

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  Elaboración propia.
Figura 5 Puñales bidiscoidales celtíberos del Turó del Vent. Elaboración propia.
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  Elaboración propia.
Figura 6 1-3. Hojas de hierro; 4 Regatón; 5. Glande de plomo; 6. Fíbula de pie vuelto; 7. Stylus; 8. Espuela de caballería; 9. Espada La Téne. Elaboración propia.

Recientemente, se ha identificado y publicado un stylus de bronce (Fig. 6.7) del tipo Schaltebrand A6-B2-C1 (Olesti, 2019Olesti Vila, O. (2019): «Los instrumentos de escritura y registro en el noreste peninsular en época republicana (s. II-I a. n. e.) como indicadores de romanización». Palaeohispanica. Revista sobre lenguas y culturas de la Hispania Antigua, 19: 55-79.: 73) hallado durante la campaña de 1981 (López, 1982López, A.; Rovira, J y Sanmartí, E. (1982): Excavaciones en el poblado layetano del Turó del Vent. Llinars del Vallès. Campañas 1980 y 1981. Monografies Arqueològiques, 3. Barcelona, Diputació de Barcelona, Institut de Prehistòria i Arqueología.: 91) y hoy en día al depósito del Museo de Arqueología de Catalunya (MAC BCN-026281). Este tipo de objeto podría estar relacionado con algún tipo de establecimiento vinculado a la presencia militar romana (Ble, 2015Ble, E. (2015): Guerra y conflicto en el nordeste de Hispania durante el periodo romanorepublicano (218-45 a.C.). La presencia del ejército romano a partir de sus evidencias arqueològica metálicas. Tesis doctoral, Universitat de Barcelona.). Tipológicamente, se podría fechar en siglo III a. C., aunque son habituales encontrarlos durante el II a. C. Este tipo de objetos podría ser una prueba a favor de la presencia de algún tipo de estamento administrativo encargado del registro, inventario e intercambio de mensajes y documentos de tipo militar especialmente cuando se encuentra en combinación con pesas y balanzas, que podría determinar la existencia de una guarnición (Olesti, 2021Olesti Vila, O. (2021): «Writing instruments for managing provincial resources during the Roman occupation of northeast Hispania (2nd and 1st c. BCE)». Journal of Roman Archaeology, 34 (1): 98-129. 10.1017/s1047759420001191: 121).

Durante las campañas más recientes se han documentado otras piezas que también podrían considerarse de tipo militar. En el año 2020 se encontró en el interior del silo SJ-2066 una hoja de espada de tipo lateniense que todavía conservaba parte de la empuñadura (Fig. 6.9), aunque su estado de conservación no era bueno, pudo ser restaurada. La hoja mide 58 cm de largo por 5,2 cm de ancho, con las aristas centrales bien marcadas. La espiga mide 8,8 cm de largo, su sección es cuadrangular y mide 1,5 cm de ancho. En el pomo presenta algún tipo de remache cuadrangular sin poderse definir muy bien la morfología.

La amortización del silo donde se recuperó la espada se puede fechar en torno al 200 a. C., por la presencia de fragmentos informes de cerámica del tipo Campaniense A y del taller de Rosas, un fragmento de borde de ánfora T-6.1.2.1, una producción de cocina itálica tipo caccabai, y un fragmento de kalathos pintado (Menéndez y Sobrevia, 2023Menéndez, P. y Sobrevia, E. (2023): «Els materials arqueològics de les darreres campanyes al Turó del Vent (Llinars del Vallès): Noves dades per a la interpertació». Laietania, 24: 55-78).

Finalmente, la intervención de 2023 fue muy fructífera porque se excavó en extensión la torre meridional del poblado, el sector 10. El nivel de derrumbe, compuesto por grandes bloques de piedra irregular, sellaba un pavimento con un hogar central y un conjunto de armas y herramientas de hierro (Fig. 7). La mayoría de las piezas son similares a cuchillos afalcatados, con una inflexión en la parte superior de la hoja, y sección triangular (Fig. 7.1-6). Otras nos remiten a posibles guadañas (Fig. 7.14-20). De hecho, estas piezas son muy similares a las que ya aparecieron entre los años setenta y ochenta en el yacimiento (Fig. 6.1-3). Estas piezas de hierro no estaban tiradas, sino que formaban parte de un depósito metálico, quizás con la intención de ser reaprovechadas y forjadas de nuevo en un futuro. Este conjunto de materiales está todavía en proceso de estudio, dado que el pésimo estado de conservación del hierro dificulta su interpretación. Formando parte del mismo conjunto aparecieron también una anilla de hierro (Fig. 7.7), un lote de clavos (Fig. 7.9-12) una vaina de espada La Téne (Fig. 7.13), un cilindro de hierro (Fig. 7.8) y lo que nos recuerda a un regatón de grandes dimensiones (Fig. 7.21).

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  Elaboración propia.
Figura 7 1. Victoriato de Plata, 2. Dracma ampuritana. Elaboración propia.

En este mismo contexto también se encontró un victoriato de plata (Fig. 8.1), una moneda de cronología imprecisa, pero que aparece en los contextos posteriores al 211 a. C. (Chaves y Pliego, 2015Chaves, F. y Pliego, R. (2015): Bellum et argentum: la segunda guerra púnica en Iberia y el conjunto de monedas y plata de Villarubia de los Ojos (Ciudad Real). Sevilla, Universidad de Sevilla.). Esta moneda muestra la cabeza de Júpiter mirando a la derecha en el anverso y el reverso es la Victoria coronando un trofeo con el pentagrama en la parte inferior con la leyenda Roma (RCC 44/1). Mide 16 mm de diámetro y pesa 3 g. En el contexto de la Segunda Guerra Púnica es una moneda propagandística, y especialmente en las conquistas por parte de los romanos de Sicilia, Cerdeña e Iberia. Pudieron haber sido utilizadas para pagar a las tropas en un momento temprano de la conquista, como parece confirmar el registro arqueológico de Renieblas (Jiménez, 2017Jiménez, A. (2017): «Las monedas halladas durante las excavaciones de A. Schulten en Renieblas». E.Baquedano, M.Arlegui (coords.), Schulten y el descubrimiento de Numantia. Madrid, Museo Arqueológico Nacional: 302-317.: 312).

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  Elaboración propia.
Figura 8 Conjunto de hierros encontrados en la torre meridional (sector 10). Elaboración propia.

Se tiene constancia de la existencia de otras dos monedas procedentes del yacimiento. Una de ellas, procedente del mismo cuadro 511, se encuentra en paradero desconocido. La segunda se halló en las excavaciones furtivas de los años setenta, y corresponde a una dracma ampuritana (Fig. 8.2). Se sabe que estas monedas sirvieron en gran parte para abastecer al ejército romano, sobre todo antes de la conquista de Carthago Nova (García-Bellido, 1993García-Bellido, M. P. (1993): «El proceso de monetización en el Levante y sur Peninsular durante la Segunda Guerra Púnica». F.Villar y J.Untermann (coords.), Lengua y cultura en Hispania prerromana, Actas del V Coloquio sobre lenguas y culturas de la Península Ibérica. (Colonia 25-28 de noviembre de 1989). Salamanca, Universidad de Salamanca: 317-347). Entraría, por lo tanto, dentro del momento cronológico en el que está ocupado el yacimiento. Aunque su datación es compleja, pudo haber estado en circulación durante toda la segunda mitad del siglo III a. C.

ENTRE LA SEGUNDA GUERRA PÚNICA Y LA CAMPAÑA DE CATÓN

 

El estallido de la segunda guerra púnica afectó de lleno a las poblaciones costeras de la Península, convirtiendo sus territorios en el foco del conflicto. Si consideramos que el campo de batalla de la guerra de Aníbal se sitúa en el campo de Tarragona y en las tierras del Ebro (Noguera et alii, 2013Noguera, J.; Ble, E. y Valdés, P. (2013): La segona guerra púnica al nord-est d’Ibèria: una revisió necessària. Barcelona, Societat Catalana d’Arqueologia.), los layetanos debían estar en la retaguardia del frente. El objetivo de la llegada de Cneo Cornelio Escipión a Emporion en el verano de 218 a. C. fue el control de la costa entre los Pirineos y el Ebro para cortar las líneas de suministros de las tropas de Aníbal. Esta estrategia implicaba la pacificación del territorio. Según las fuentes, esta campaña hacia el sur tuvo diferentes características: Polibio indica que asedió las plazas hostiles del litoral de camino al sur y las que acogían las tropas eran respetadas, incluso se fortificaban de nuevo (Pol., III, 76, 1); en cambio, Tito Livio comenta que se establecen pactos y se renuevan alianzas con las tribus de la costa como los Layetanos (Liv., XXI, 60, 1). Por tanto, el panorama durante el inicio de la segunda guerra púnica por los layetanos parece favorable a Roma, seguramente porque estos pueblos de la costa al norte del Llobregat se encontraban bajo la esfera de Emporion y de Masalia.

Escipión establece su campamento en Tarraco, dejando pacificada su retaguardia, pero es evidente que el suministro de estos ejércitos en campaña hasta el Ebro necesita provisiones que debían venir de los territorios aliados de la costa. Es en este contexto en el cual el Turó del Vent toma relevancia, un centro económico ibérico de un territorio aliado que puede satisfacer las demandas del momento por la marcha al sur peninsular. Es por ello por lo que las actividades productivas del yacimiento se intensifican en este contexto, sin poder precisar su momento exacto, pero sin duda es en esta coyuntura bélica de finales del siglo III a. C.

Los layetanos ven necesaria su implicación en la guerra y la alianza con Roma, aumentando el volumen de los recursos que se almacenan y producen en el yacimiento. Estas actividades, que ya se desarrollaban con anterioridad en el Turó del Vent, se ven incrementadas, a nuestro parecer, a causa del conflicto. Evidentemente que esta transformación del yacimiento debe ir vinculada también con la capital de Ilturo, donde se concentra el poder político, económico y demográfico de la Layetania central (Zamora, 2007Zamora, D. (2007): «L’oppidum de Burriac. Centre del poder polític de la Laietània ibérica». Laietania, 17: 420.; Sanmartí, 2009Sanmartí, J. (2009): «From the archaic states to romanization: a historical and evolutionary perspective on the Iberians». Catalan Historical Review, 2: 9-32), y desde donde se toma la decisión de intensificar la producción textil, metalúrgica y cerealística.

La ocupación del Turó del Vent es corta y por el material recuperado de las excavaciones no creemos que sobrepase el primer cuarto o tercio del siglo II a. C. Después de la segunda guerra púnica, el lugar podía haber sido aprovechado para las campañas represivas de Marco Porcio Catón contra la revuelta indígena de 197 a. C. Pero el abanico cronológico es tan corto entre estos dos grandes episodios históricos. que con el material disponible. es imposible distinguir en cuál de los dos conflictos tuvo un rol más distinguido.

El protagonismo de los celtíberos en el bando romano durante la segunda guerra púnica empieza tras la captura de Arse-Sagunto, con la contratación de unos 20.000 hombres, aprovechándose de las deserciones del ejército cartaginés (Zimmermann, 2011Zimmermann, K. (2011): «Roman Strategy and Aims in the Second Punic War». D.Hoyos (ed.), A Companion to the Punic Wars. Oxford: Wiley-Blackwell, 280-298.: 291). La derrota de los romanos en el 211 a. C., después de la batalla del Alto Guadalquivir, y el posterior estancamiento del frente, tuvo distintos motivos: la división de fuerzas para perseguir a los ejércitos cartagineses y el número elevado de mercenarios celtíberos (Edwell, 2011Edwell, P. (2011): «War Abroad: Spain, Sicily, Macedon, Africa». D.Hoyos, (ed.), A Companion to the Punic Wars. Chichester, West Sussex, John Wiley: 320-338: 322; Noguera et alii, 2013Noguera, J.; Ble, E. y Valdés, P. (2013): La segona guerra púnica al nord-est d’Ibèria: una revisió necessària. Barcelona, Societat Catalana d’Arqueologia.: 103). Pero también son bien conocidas en la bibliografía las incursiones celtíberas hacia la costa mediterránea, como el caso de la Ausetania del Ebro, después de la finalización de la guerra (Liv., XXVI, 17, 4). Hasta que C. Cornelio Cetego vuelve a pacificar la región venciendo en territorio sedetano (Liv., XXXI, 49, 7)

La existencia de las piezas celtíberas en el Turó del Vent también podría estar relacionada con Marco Porcio Catón, el Viejo, que al volver de pacificar la Turdetania se va al interior de la Meseta para frenar el expansionismo celtibérico. El cónsul atraviesa la Celtiberia por Segontia y Numancia para impedir nuevos levantamientos después de haber apoyado a los turdetanos. El paso por la Celtiberia está bastante discutido, ya que hay algunos autores que defienden la llegada a Numancia (Pina, 2006) y otros que nunca llegaron por la fuente demasiado tardía (Garcia Riaza, 2006Garcia Riaza, E. (2006): «La expansión romana en Celtiberia». F.Burillo (ed.), Segeda y su contexto histórico. Entre Catón y Nobilior (195 al 153 aC). Zaragoza: Fundación Segeda, Centro de Estudios Celtibéricos: 81-94.). Las recientes investigaciones sobre los campamentos numantinos permitirían datar el campamento III de Renieblas, donde apareció un conjunto de victoriatos de plata atesorado (Jiménez, 2017Jiménez, A. (2017): «Las monedas halladas durante las excavaciones de A. Schulten en Renieblas». E.Baquedano, M.Arlegui (coords.), Schulten y el descubrimiento de Numantia. Madrid, Museo Arqueológico Nacional: 302-317.: 313), en el primer cuarto del siglo II a. C. (Jiménez et alii, 2021Jiménez, A.; Bermejo, J. y Valdés, P. (2022): «Los campaments romanos de Renieblas. Nuevos hallazgos y líneas de interpretación». Treballs d’Arqueologia, 25: 85-118.). Además, existe el campamento I, que todavía no ha sido fechado con precisión, pero que sería anterior. Catón regresa a Ampurias el mismo año 195 a. C., pero primero somete a los ausetanos del Ebro, suessetanos, sedetanos, lacetanos y bergusios (Martínez, 1992Martínez Gázquez, J. (1992): La campaña de Catón en Hispania. Barcelona, Editorial Ariel, Universidad de Barcelona.: 143-177).

Los años posteriores se caracterizan por enfrentamientos que no solo se producen contra las tribus ibéricas, sino también contra las incursiones celtíberas en el territorio de los iberos del Ebro, sin duda aprovechándose de su debilidad tras largos años de enfrentamientos con Roma (Noguera et alii, 2014Noguera, J.; Principal, J. y Ñaco, T. (2014): «La actividad militar y la problemática de su reflejo arqueológico: el caso del Noreste de la Citerior (218-45 a. C.)». M.Navarro y F.Cadiou (eds.), La guerre et ses traces. Conflits et sociétés en Hispanie à l’époque de la conquête romaine (IIIe-Ier s. av. J.- C.). Burdeos, Ausonius: 31-56.: 38). Tampoco descartamos que la llegada de estas piezas pueda estar relacionada con la primera guerra celtíbera entre el 181-179 a. C., donde Tiberio Sempronio Graco aplastó la revuelta de los lusones hasta nuevos levantamientos hacia el año 154 a. C., pero el material sería más tardío, cosa de la que carecemos en el Turó del Vent exceptuando unas tegulae e imbrices, cuya presencia aún está por explicar (Menéndez, 2019Menéndez, P. (2019): Reconstrucció de la darrera fase d’ocupació al jaciment ibèric del Turó del Vent (Llinars del Vallès, Vallès Oriental) a partir de les dades d’excavacions antigues. Treball final de Màster, Institut Català d’Arqueologia Clàssica.).

En los niveles superficiales del Turó del Vent han aparecido ejemplares de tegulae y de imbrices. Hasta ahora no hemos documentado ningún fragmento aparecido en contexto, ni siquiera entre el derrumbe de la torre. La distribución de estos elementos constructivos se concentra en la parte más elevada de la Zona B, la peor conservada. Durante la campaña de 1984 se recuperaron grandes cantidades de este tipo de restos constructivos. En cambio, la existencia de estas piezas es residual en los niveles bien excavados, y creemos que podría estar relacionado con una frecuentación posterior a la segunda mitad del siglo II a. C., quizás relacionada con la instalación de algún tipo de punto de control o atalaya que por ahora no podemos situar. También cabe la posibilidad, vista la precoz romanización del Turó del Vent, que podrían corresponder a los restos de las cubiertas de algunos edificios, lo que las convertiría en las tejas más antiguas documentadas hasta el presente en el área del nordeste.

El yacimiento presenta las características propias de un asentamiento ibérico. Así lo corroboran la proporción de material indígena cuantificado, con la característica cerámica a mano layetana, como el sistema de almacenaje del cereal, el aparejo arquitectónico de los edificios, del sistema defensivo, etc., tiene algunos elementos que nos sugiere que allí hubo una relación o influencia itálica durante el contexto desarrollado en los anteriores párrafos. Carreras Candi en 1903 categorizó el yacimiento como un posible hibernaculum o castrum hiberna, es decir, un campamento romano que tenía como función la de residir de forma autónoma en territorio hostil durante los meses de invierno (Hernández, 2012Hernández, E. (2012): «Desplazamientos y alojamientos durante la conquista de Hispania: Los castra hiberna de la Segunda Guerra Púnica». G.Bravo y R.González Salinero (eds.), Ver, viajar y hospedarse en el mundo romano. Salamanca, Signifer Libros: 409-430.). Esta práctica es conocida como hospitium militare (Ñaco, 2001Ñaco, T. (2001): «Milites in oppidis hibernabant. El hospitium militare invernal en ciudades peregrinas y los abusos de la hospitalidad sub tectis durante la República». Dialogues d'histoire ancienne, 27, 2: 63-90. 10.3406/dha.2001.2449: 67), es decir, alojar a las legiones en campaña sin la necesidad de construcción de nuevos campamentos, sino que podían aprovechar enclaves de los aliados (Morillo, 1991; Carreras et alii, 2023Carreras, C.; Catarineu, L.; Rodrigo, E.; Romani, N. y Pera, J. (2023): «A Conquista romana da Hispânia Citerior: Um modelo teórico a partir da Arqueologia». Heródoto: Revista do Grupo de Estudos e Pesquisas sobre a Antiguidade Clássica e suas Conexões Afro-asiáticas, 7(2): 107-138.: 116-117). Sin embargo, el Turó del Vent presenta una hectárea y media de superficie, ocupada mayoritariamente por silos, muy pequeño para abastecer grandes ejércitos, pero quizás pequeñas guarniciones dispersas por el territorio, como se entrevé en las fuentes clásicas (Liv., XXVIII, 13, 4).

En todo caso, uno de los indicadores para señalar la presencia o no de un campamento se puede asociar a la presencia de un volumen significativo de fragmentos de ánforas greco-itálicas (Noguera, 2008Noguera, J. (2008): «Los inicios de la conquista romana de Iberia: los campamentos de campaña del curso inferior del río Ebro». Archivo Español de Arqueología, 81: 31-48. 10.3989/aespa.2008.v81.39: 46; Noguera et alii, 2013Noguera, J.; Ble, E. y Valdés, P. (2013): La segona guerra púnica al nord-est d’Ibèria: una revisió necessària. Barcelona, Societat Catalana d’Arqueologia.: 71). Las ánforas greco-itálicas solo representan un 3,16 % del total de ánforas importadas (18 de 569 fragmentos) a la fase entorno 200 a. C. en el Turó del Vent, y la mayoría tienen una filiación púnica centro mediterránea y ebusitana. Por lo tanto, se podría prescindir de esta hipótesis. El victoriato de plata hallado en las recientes campañas también se asocia con los campamentos romanos (Noguera et alii, 2013Noguera, J.; Ble, E. y Valdés, P. (2013): La segona guerra púnica al nord-est d’Ibèria: una revisió necessària. Barcelona, Societat Catalana d’Arqueologia.: 54; Tarradell y Noguera, 2009Tarradell-Font, N. y Noguera, J. (2009): «Avance al estudio de las monedas del Camí del Castellet de Banyoles (Tivissa, Tarragona)». A.Arévalo González (ed.), XIII Congreso Nacional de Numismática, Moneda y Arqueología. Cádiz-Madrid, Universidad de Cádiz, Museo Casa de la Moneda: 143-162.: 155) que tendríamos que ubicar en una fecha posterior al 211 a. C., precisamente, en el momento de estancamiento del frente de la segunda guerra púnica hasta el 209 a. C.

Durante los desplazamientos de tropas y pacificación del territorio del noreste, se tenía que garantizar el abastecimiento de estas fuerzas acantonadas por la Citerior, asegurando las vías de comunicación donde circulaban las provisiones. El control que tiene el Turó del Vent sobre la vía Heraclea es significativo, a 2,5 km de la Torrassa del Moro (Sánchez, 2008Sánchez, E. (2008): «Ressenya sobre els resultats de l’excavació arqueològica a l’interior de la Torrassa del Moro de Llinars del Vallès». R.Martí, (ed.). Fars de l’Islam. Antigues alimares d’al-Andalus. Barcelona, Edar: 125-137.; Pérez, 2011Pérez, V. Ll. (2011): «La problemàtica de les torres de guaita romanes a l’àmbit del conventus Tarraconensis». Butlletí arqueològic, 33: 25-79.), una atalaya romana con un aparejo constructivo igual al de la muralla de Tarraco, con sillares almohadillados (Menchón, 2021Menchón, J. (2021): «Las murallas republicanas de Tarraco, aspectos contructivos». Romvula, 20: 251-289). La fecha de la construcción de la Torrassa es algo incierta, pero presenta las características helenísticas de primera mitad del siglo II a. C. En todo caso, creemos que el yacimiento fue un sitio productivo que se especializó en este contexto, y las infraestructuras ibéricas fueron controladas o se habrían adaptado a las necesidades del ejército, quedando la producción económica condicionada por el contexto bélico o de conquista (Hernández, 2012Hernández, E. (2012): «Desplazamientos y alojamientos durante la conquista de Hispania: Los castra hiberna de la Segunda Guerra Púnica». G.Bravo y R.González Salinero (eds.), Ver, viajar y hospedarse en el mundo romano. Salamanca, Signifer Libros: 409-430.: 420).

¿BOTÍN DE GUERRA (SPOLIA HOSTIUM) O MERCENARIADO?

 

El conjunto de armas-trofeo que conocemos en el nordeste peninsular es mayoritariamente de origen ibérico (Rovira-Hortalà, 1999Rovira Hortalá, M. C. (1999): «Las armas-trofeo en la cultura ibérica: pautas de identificación e interpretación». Gladius, XIX: 13-32. 10.3989/gladius.1999.12; García Jiménez y Graells, 2016García Jiménez, G. y Graells, R. (2016): «El Trofeo de Can Miralles. El silo 24 y los trofeos con armas del nordeste de la Península Ibérica». C. A. DeChazelles, y M.Schwaller, (eds.), Vie quotidienne, tombes et symboles des sociétés protohistoriques de Méditerranée nord-occidentale. Mélanges offerts à Bernard Dedet. Lattes: CNRS, 613-635.), aunque han trascendido sobre todo la práctica de las cabezas cortadas con los conocidos ejemplos de cráneos clavados de Ullastret y Puig Castellar (Rovira, 1998Rovira Hortalà, M. C. (1998): «L’exhibició d’armes i cranis enclavats en els hàbitats ibers septentrionals». Cypsela, 12: 167-182.; Rovira y Codina, 2015Rovira Hortalà, M. C. y Codina, F. (2015): «Caps tallats al sud d’Europa durant l’edat del ferro». Els caps tallats d’Ullastret. Violència i ritual al món iber. Girona, Ajuntament d’Ullastret / Generalitat de Catalunya: 49-56.; Aguilera, 2014Aguilera, T. (2014): «El rito celta de las cabezas cortadas en Iberia: revisión de un tópico historiográfico». F.Burillo, y M.Chordá, (eds.), VII Simposio sobre los celtíberos. Nuevos hallazgos, nuevas interpretaciones. Teruel, Centro de Estudios Celtibéricos: 295-302.), expuestos en espacios públicos o privados, junto con armas. Estas armas están documentadas en numerosos casos, como las espadas tipo La Tène encontradas en el Puig de Sant Andreu, algunas también con un clavo atravesado (García Jiménez, 2006García Jiménez, G. (2006): Entre Iberos y Celtas: Las espadas de tipo La Tène del noreste de la península ibérica. Anejos de Gladius. Madrid, Ediciones Polifemo.) o bien, el caso del yacimiento ausetano de La Esquerda (Roda de Ter) (Ollich y Rocafiguera, 1994Ollich, I. y Rocafiguera, M. (1994): L’oppidum ibèric de l’Esquerda. Campanyes 1981-1991. Les Masies de Roda de Ter, Osona. Barcelona, Generalitat de Catalunya, Departament de Cultura.; Ollich et alii, 2014Ollich, I.; Rocafiguera, M. y Samblas, O. (2014): «L’oppidum ibèric de l’Esquerda, darreres aportacions i noves línies de recerca». II Jornades d’Arqueologia de la Catalunya Central. Vic, Generalitat de Catalunya, Museu Episcopal de Vic: 118-123.). Tenemos otro ejemplo ausetano situado en el Turó del Montgrós (el Brull), donde se documentó también en los ochenta un elemento militar itálico exhibido en el acceso del poblado (Principal et alii, 2022Principal, J.; Molist, N. y Gallego, J. M. (2022): «El cinturón sabélico-samnita de El Turó del Montgròs (El Brull, Barcelona): ¿evidencia y crónica de un nostos ausetano?». SPAL - Revista de Prehistoria y Arqueología, 31.2: 95-122. 10.12795/spal.2022.i31.21), concretamente, un cinturón sabélico-samnita. Este último trabajo plantea de manera muy detallada las diferentes explicaciones para justificar la presencia de esta pieza en un yacimiento ibérico. Interpretan que el objeto se exhibió según el ritual spolia hostium, es decir, objetos arrebatados al enemigo en combate (Tagliamonte, 2006Tagliamonte, G. (2006): «... et vetera spolia hostium detrahunt templis porticibusque… Annotazioni sul riuso delle armi dedicate nell’Italia antica». Pallas, 70: 265-287.,). Un caso que también podría ser similar a la panoplia aparecida en el Turó del Vent. Precisamente, creemos que podría consistir en un caso similar.

A nuestro entender, la presencia de estos elementos hay que atribuirlos a la obtención, por parte de un individuo, de los elementos identificativos de un guerrero celtíbero derrotado, y en consecuencia su panoplia fue expuesta en un lugar destacado del asentamiento que hoy desconocemos. La identidad del individuo que obtuvo este botín podría ser tanto un guerrero layetano que hubiera participado a las campañas militares como mercenario (Quesada, 1994Quesada, F. (1994): «Vías y elementos de contacto entre la Magna Grecia y la Península Ibérica. La cuestión del mercenariado». D.Vaquerizo Gil (coord.), Arqueología de la Magna Grecia, Sicilia y la Península Ibérica. Una aproximación a las relaciones culturales en el marco del Mediterráneo occidental clásico. Actas del encuentro Internacional (Córdoba, 3-5 marzo 1993). Córdoba, Diputación Provincial de Córdoba: 189-242., 2009Quesada, F. (2009): «Los mercenarios hispanos». M.Almagro-Gorbea (coord.), Historia militar de España. Prehistoria y Antigüedad. Madrid, Laberinto: 165-173.) o bien, un guerrero itálico que durante la guerra venciera a un celtíbero y trajera estas piezas al Turó del Vent cuándo establecieron su hibernacula. Estas dos hipótesis son compatibles en ambas contiendas, tanto por la segunda guerra púnica como para la campaña de Catón.

Es muy complejo poder precisar el motivo, la llegada de las piezas y el significado del hallazgo, pero parece verosímil relacionarlo con estos hechos históricos. Parece plausible la presencia de mercenarios alejados de casa hacia la costa, pero el hecho de que una de estas piezas esté amortizada nos sugiere que fueron traídas de fuera para ser expuestas, no para ser usadas y aprovechadas, como tampoco fruto de un intercambio. Detrás de estas armas-trofeo hay un significado para identificar al vencido, siempre a través de un objeto de valor o un aspecto que lo caracteriza, identificable con su cultura material.

CONCLUSIONES

 

Las revisiones de los fondos arqueológicos de colecciones particulares y de museos permiten sacar a la luz documentación que ayuda a replantear el conocimiento que tenemos sobre determinados yacimientos o territorios. El hallazgo de los puñales es por sí solo un hecho excepcional, pero que ha sido complementado con otros elementos que sugieren una interpretación del conjunto o al menos permiten abrir nuevas vías de investigación. El caso de la carrillera de casco celtibérico es uno de ellos, y permite precisar la función y contexto del Turó del Vent.

A nuestro modo de ver, los fragmentos de panoplia celtibérica en Turó del Vent vienen determinados por la presencia de algún mercenario o auxiliar layetano que participó en la segunda guerra púnica o en la campaña de Catón al lado de los romanos, y mediante el nostos, es decir, el regreso a casa, donde exhibió las pertenencias de los enemigos. Entendemos el nostos como el proceso de vuelta de un combatiente a su comunidad, con heroicidad en el campo de batalla y en territorios alejados y recónditos de la península, donde se reafirma su identidad, acentuando su compromiso con los suyos y desarrollando roles de poder entre la sociedad local, gracias a la experiencia vivida.

Con los datos disponibles actuales, descartamos la idea de que el Turó del Vent fuera un hibernacula ocasional del ejército romano en campaña durante los enfrentamientos alrededor del 200 a. C. Al nuestro parecer, es un asentamiento indubitablemente indígena, y el caso de la presencia de elementos exógenos alude a la participación de estos conflictos y quizás a la frecuentación de contingentes militares en los años de “pacificación” de la Hispania Citerior. La continuación de los trabajos en el yacimiento nos permitirá acercarnos a la función que desempeñó el enclave durante la protohistoria y el papel destacado en estas contiendas. El carácter productivo del asentamiento se puede relacionar con el stipendium, y la necesidad de los romanos para el mantenimiento de sus campañas, con las carencias sobre todo de cereal y tejido, que podían quedar retribuidas con los elementos que allí eran elaborados.

Agradecimientos:

 

Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a Núria Molist Capella por facilitarnos la documentación de los materiales depositados en el Museu de Arqueología de Catalunya, así como a Marc Guàrdia i Llorens por su colaboración para la localización, estudio y gestión de los materiales en el Museu de Granollers. Su apoyo y generosidad han sido fundamentales para el desarrollo de este artículo.

Declaración de conflicto de intereses:

 

Los/as autores/as de este artículo declaran no tener conflictos de intereses financieros, profesionales o personales que pudieran haber influido de manera inapropiada en este trabajo.

Fuentes de financiación:

 

El presente trabajo se desarrolla en el marco del proyecto Dinàmiques d'ocupació i vertebració del territori a la Laietània central i septentrional (s. VI-II aC) (CLT_2022_EXP_ARQ001SOLC_00000214), financiado por el Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya. Además, agradecemos la colaboración económica del Ayuntamiento de Llinars del Vallès y del Parque del Montnegre y el Corredor de la Diputación de Barcelona, cuyo apoyo ha sido crucial para la realización de esta investigación.

Declaración de contribución de autoría:

 

Pau Menéndez Molist; Eric Sobrevia Corral; Ramon Álvarez Arza: conceptualización, investigación, recursos, redacción – borrador original, visualización, supervisión, administración del proyecto, adquisición de fondos.

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NOTAS

 
1 

Carrera Candi describe el emplazamiento con sus torres circulares y su extensa muralla. Define el yacimiento como hibernacula sin detallar el motivo de su interpretación.

2 

La apariencia actual de la cisterna es de planta oval, pero se debe a la erosión del sablón (granito descompuesto). El fondo de la cisterna presenta una forma rectangular.

3 

Esta cantidad corresponde al número aproximado de ejemplares documentados hasta la fecha. Durante las excavaciones recientes se han recuperado 176 individuos enteros. Pero se han contabilizado 280 pesos de telar más procedentes de los depósitos de las intervenciones de los años ochenta (Museu Arqueològic de Catalunya, Museu de Granollers y Col·lecció Joan Pla).